Propiedades medicinales cabriña

usos medicinales de la cabriña

Antipirético. Febrífugo. Sudorífico

La cabriña, Davallia canariensis, es un helecho común de la familia de las Davalliaceae el cual podemos encontrar en muchos jardines como planta de ornato. Otros nombres con los que la podemos encontrar es batatilla, calaguala, filis de mar o sencillamente “canariense”, aunque cabe señalar que muchos de estos nombres son compartidos con muchos otros helechos. Su identificación puede ser más difícil que la de otras plantas por lo que se debe de tener cuidado de no confundirla con otra planta.

La Davallia canariensis es una planta perenne de un tamaño relativamente pequeño. El rizoma no supera los 15 centímetros; las ramas por su parte no son largas y no pasan de los 20 centímetros.  Los frondes poseen una forma triangular y parten del rizoma; las hojas por su parte son pequeñas, de color verde brillante o claro y muy abundantes.

Al igual que cualquier otro helecho, la cabriña se reproduce por medio de esporas las cuales se encuentran dispuestas en la parte inferior de las hojas.

Dentro de España esta planta se puede encontrar a lo largo de Galicia, Melilla, y también en Portugal y las Islas canarias. De forma doméstica se le puede encontrar en jardines como planta de ornato.

Para fines medicinales la parte de interés es el rizoma, que de cierto modo podemos comparar con el tallo y las raíces de una planta (claro, esto es una comparación muy simplista y si mi hermano me escuchara diciendo estas cosas no me perdonaría). De forma general se dice que el rizoma es ideal durante el mes de Marzo y Abril, aunque debido a que es una planta perene, se puede colectar en cualquier momento del año.

Propiedades terapéuticas

Las propiedades de esta planta no se han descrito a gran detalle. De forma popular se recomienda como febrífugo y sudorífico, es decir, disminuir la fiebre y provocar la sudoración. Estos dos efectos pueden ser de gran utilidad en infecciones severas que provocan fiebres elevadas y difíciles de controlar.

Lo cierto es que existen muchas otras plantas o medicamentos que pueden cumplir mejor estos efectos y por lo tanto su uso es muy limitado. Es incluso difícil de encontrar esta planta en tiendas homeópatas, pero siempre se puede recurrir a otras plantas con los mismos efectos o inclusive mejores.

Modo de uso

  • Cocción. Se toma el rizoma de la cabriña y se hierve durante una media hora. Después se deja enfriar y se cuela para remover los sobrantes del rizoma. Esta cocción se endulza y se toma como si fuera té.
  • Emplasto. Se hace una cocción con la planta en una concentración más elevada de rizoma. Después de que la cocción está lista se emplea un trapo limpio y se remoja. Este trapo se coloca en la frente o en el cuerpo para bajar la temperatura.