Propiedades medicinales del alcanforero

propiedades curativas alcanforero

Rubefaciente. Antiinflamatorio. Vasodilatador

El alcanforero, Cinnamomum camphora, es un árbol de grandes dimensiones. No se le debe de confundir con el alcanfor, el cual es el nombre común de una variedad de hierbas medicinales. El alcanforero pertenece a la familia delas Lauraceae que se caracterizan por ser árboles de grandes dimensiones.

En el caso del alcanforero se trata de árboles que alcanzan los 20 metros de forma regular, aunque existen ejemplares de gran edad que llegan a superar los 30 metros de altura. Su tronco es considerablemente grueso, de textura lisa,  de él se desprende un tipo de cera pegajosa con aroma de alcanfor.

El árbol posee flores pequeñas de color amarillo o amarillo verdoso. La floración comienza en el mes de mayo y se extiende a lo largo del mes de junio. Después se desprenden los frutos los cuales son pequeñas bayas redondas de color rojo que se van tornando obscuras conforme maduran.

El alcanforero es un árbol muy resistente a muchos climas, se le suele cultivas en países de Asia como Japón y China; aunque en otras regiones como en Australia y Estados Unidos pasó a ser una planta invasiva.

Para fines medicinales las partes de interés son el tronco (o ramas gruesas) de donde se extrae el alcanfor. Este se obtiene a través de un proceso de destilación de la madera. A mayor edad, el árbol suele tener mayores concentraciones de alcanfor.

Cabe señalar que hoy en día el uso de alcanfor natural es poco usual ya que esta sustancia se ha logrado sintetizar de forma artificial a partir de la trementina.

Propiedades terapéuticas

El alcanfor tiene diversas aplicaciones benéficas tanto en la piel como en las mucosas. Se trata de una sustancia que se absorbe rápidamente por lo que sus efectos son efectivos en poco tiempo. Se puede usar como:

  • Antiespasmídico.
  • Antihelmíntico.
  • Balsámico.
  • Diaforético (Sudorífico).
  • Sedante.

Su uso más frecuente es como un antiirritante, gracias a sus propiedades rubefacientes y sedantes provoca una sensación de calor en la piel y provoca un alivio rápido. El alcanfor se suele emplear en una gran variedad de pomadas para aliviar dolores musculares.

Otras preparaciones son diluidas y se emplean como descongestionantes nasales, ideales para gripas con mucha congestión u otras enfermedades de vías respiratorias.

Importante: A grandes dosis el alcanfor puede resultar tóxico, provocando efectos narcóticos y pudiendo irritar las mucosas. En caso de intoxicación los síntomas son dolores de cabeza, desorientación, mareos y en algunos casos alucinaciones.

Si bien los preparados farmacéuticos emplean dosis muy bajas de alcanfor, es recomendable usarlo con mesura. En caso de usar alcanfor natural se recomienda hacerlo bajo la supervisión de un homeópata o médico especializado.