Propiedades medicinales del coris

Coris

 

Astringente. Cicatrizante. Emético

El Coris monspeliensis, conocido vulgarmente como coris, es una planta de tamaño muy pequeño, que crece sobre suelos de tipo calcáreo.

Esta minúscula planta, se compone de una gran cantidad de tallos de diverso tamaño, recubiertos por unas hojas con forma de aguja, que no superan el medio centímetro de anchura, de color verde intenso.

Como ya hemos dicho un poco más arriba, el lugar preferido por el coris para desarrollarse, son los suelos calcáreos en los que haya encinas, matojos o en los que la erosión haya hecho desprenderse las rocas.

Su floración, la cual generalmente comienza en el mes de marzo, está condicionada por el lugar y el clima de la zona en la que se encuentre, pudiéndose dar en algunos lugares en los primeros días de julio. Sus flores, cuyo tono puede ir desde el morado hasta el rosa, crecen sobre un cáliz con forma similar al de una piña, en cuya parte superior aparece un pequeño grupo de púas.

Unas púas que no tendremos que tocar, ya que lo que se aprovecha del coris, son sus raíces.

Propiedades Terapéuticas

 Durante una gran cantidad de años, el Coris monspeliensis fue empleado para actuar contra la sífilis. Controlada esta, actualmente se utiliza la raíz del coris, para ayudar a que el organismo vomite eso que parece que le está haciendo tanto daño o calmar el dolor que producen las piedras en la vejiga o los riñones.

Siempre debe utilizarse como última solución, ya que si es usado para vomitar con frecuencia, puede causar problemas en el aparato digestivo como por ejemplo, anemia o desnutrición.

También es muy útil, una vez que se haya reducido a polvo, para cicatrizar heridas y úlceras.

Modo de uso

  • En cocción. Se pone al fuego una cacerola con agua y una vez que esta esté caliente, se agrega el coris, para que se diluya al 2% .Solo se puede tomar una taza por la mañana y en ayudas del coris diluido.