Propiedades medicinales de apio

Propiedades medicinales de apio

Aperitivo. Diurético. Remineralizante

El apio es una planta de consumo bastante conocida y de fácil reproducción. Se trata de una planta de tallos delgados y largos los cuales pueden alcanzar alturas de hasta 50 centímetros. Se trata de una planta a la cual le toma dos años crecer en forma, el primer año desarrolla un tronco básico el cual crece y ramifica hacia el segundo año.

Las raíces del apio son cortas y estrechas por lo que no confieren mucha firmeza a su planta. Además, sus raíces son carnosas y pueden ser conumidas. El tallo del apio es cilíndrico y hueco por dentro, el tallo posee una serie de estrías que lo recorren a lo largo de todo el tramo y se difuminan hacia las puntas del mismo.
La hoja del apio es muy característica, esta se encuentra dividida en varios segmentos anchos los cuales no quedan del todo definidos.

El apio es una planta que se suele cultivar fácilmente en zonas con humedad, en suelos con algo de sales y climas templados. El apio también se puede dar en aguas dulces, en donde alcanza tamaños más grandes pero su aroma no llega a ser tan notable.

Esta planta florea hacia la temporada de verano, época en la cual da pequeñas flores de color blanco las cuales forman pequeños paraguas en ramos. Hacia finales del verano dejan sus frutos los cuales son pequeños y redondos.

Las partes de interés tanto para el consumo como para uso medicinal incluyen las hojas, sus raíces y los frutos. Siendo las raíces la parte más interesante de la planta.

Las raíces se lavan y posteriormente se pueden emplear para fines medicinales. Se caracterizan por contener limoneno (que confiere parte del aroma ácido), además de ácido sedanónico y ácido sedanólico. También es rico en manitol (azúcar edulcorante), ricos minerales y otros azúcares.

Entre los minerales que posee toda la planta se destaca el calcio, el fósforo y en menor medida el hierro; y también destacan sus aportes vitamínicos: vitaminas B, C y K.

Propiedades terapéuticas

El apio posee una gran propiedad eupéptica, que es promotora del apetito.
También posee una gran actividad caminativa, que favorece la expulsión de gases permitiendo un alivio estomacal ante padecimientos crónicos de las vías digestivas.
Debido a su riqueza nutitiva, confiere un gran aporte de minerales y vitaminas con un aporte sumamente bajo de calorías.
También se puede emplear como diurético (en jugos) y como agente cicatrizante (astringente) al aplicarse de forma tópica.

Se recomienda el apio para personas con problemas de apetitio, meteorismos (gases estomacales), problemas de digestión tanto lenta como deficiente, problemas de diuresis (oliguria), retención de líquidos, reumatismos, falta de calcio y gota.

Modo de empleo

.- Cocción. Se pueden cocer las raíces del apio, se toman 50 gramos de estas y se cocen en un litro de agua. Se deberán dejar hervir por doce minutos. Después de cocida el líquido se puede beber antes de las comidas para abrir el apetito, o al final de la comida para disminuir problemas digestivos y de gases.

.- Infusión. Se puede preparar una infusión empleando 5 gramos de frutos de apio los cuales se deberán hervir en 300 mL de agua. Se deja en el fuego durante diez minutos y después se deja enfriar. El líquido se filtra para separar los sobrantes y depués se puede consumir al tiempo. La infusión posee efectos diuréticos.

.- Jugo. Se puede preparar un jugo a partir del extracto de la planta y hojas, esta bebida se puede preparar a base de agua o leche. Se puede tomar el jugo de apio dos o tres veces al día durante las comidas para absorber minerales y mejorar los problemas urinarios.